Como todo gran proyecto, para ponerlo en marcha se necesita un equipo de personas que tengan las mismas ganas que ilusión y afortunadamente, mis amigos, no solo tenían esos dos componentes, sino que también necesitaban transmitir ese sentimiento de agradecimiento que tienes cuando miras a tu alrededor y ves a tus hijos, tu familia, tus amigos... en definitiva, tu vida. Y que mejor forma de hacerlo, que intentando que los más necesitados tengan las mismas oportunidades.

No nos ponemos objetivos inalcanzables ni imposibles. Solo pequeñas metas que estén a nuestro alcance, lo que no por ello resulta menos importante. Solo somos realistas e intentamos que los proyectos se vayan cumpliendo para seguir, a continuación, con otros.
Es difícil nombrar a todos, no porque no tengan cualidades sino porque afortunadamente cada vez somos más. El equipo consta de colaboradores voluntarios tanto en Gambia como en España.

Vamos a comenzar por el personal de Gambia, compuesto por:

Dwada, nuestro guía y traductor, que es un antiguo emigrante que ha vuelto a su país, y que vino caído del cielo porque para hablar inglés vale cualquiera de nosotros, pero mandinga... ya me diréis dónde se encuentra un traductor de mandinga-español, español-mandinga y que esté a nuestra disposición cada vez que estemos en Gambia.
Otro colaborador es Seedy, empleado del hotel donde me alojé la primera vez. No podríamos definir fácilmente cuál es la función de este voluntario, porque para darle un calificativo acertado tendríamos que compararlo con algún producto multiusos. Seedy trabaja en el hotel, pero cuando acaba se encarga de buscar casas para alquilar a nuestro médicos voluntarios (de los que os hablaremos más adelante), ir por las aldeas cerciorándose que nuestros objetivos se cumplan y mil detalles del día a día, sin los cuales, sería bastante más difícil y lento obtener resultados.

En España nos encontramos un equipo que no existiría sin nuestros socios colaboradores y nuestros amigos, que participan activamente desde el anonimato para que ADAVI ayuda para Gambia crezca, siga consiguiendo logros y cumpliendo sus objetivos. Podríamos nombrar a cada uno de los miembros fundadores, pero quiero comenzar por dos personas muy importantes, mis dos pilares: Alejandra y Carolina, mis hijas. No pensaba nombrarlas para no caer en el tópico de las dedicatorias pero, en mi último viaje, descubrí a dos sorprendentes mujeres que intuía que estaban ahí pero no tenía el placer de conocerlas de esa manera. No las nombro por ser mis hijas, sino por lo orgullosa que me hicieron sentir al verlas trabajar a cuarenta grados, llenas de polvo y con su mejor sonrisa. Jugando con los niños, ayudando a las mamas, limpiando las heridas y todo un sinfín de tareas, tras recorrer kilómetros de carriles de tierra batida para trasladarnos de unas aldeas a otras.


El siguiente miembro, podríamos presentarlo como el gran profesional que es, D. Ricardo Ibáñez Castresana, ilustre abogado, al que vamos a presentar como el valiente amigo que se embarcó en un proyecto lleno de ilusión, con el cargo de Secretario. Paciente para coordinar a tres mujeres con mucha voluntad, pero con horarios y localizaciones totalmente dispares. Como, por ejemplo, mi amiga Isabel Cuevas, que vive en Valencia, amiga fiel desde hace casi veinte años, madre de tres hijos que dirige su casa, ayuda a su marido en su consulta, me cuida y me hace sentir como si estuviera sentada en mi salón. Cada vez que yo necesitaba hablar con alguien, podía imaginarme que me sentaba junto a ella, a pesar de la distancia que nos separaba, y contar con sus consejos y ayuda. Gracias a ella, contamos con socios en Valencia y personal médico esperando a tener los medios suficientes para operar en Gambia y ayudarnos a cumplir alguno de nuestros objetivos.

También contamos con el apoyo incondicional de Rosana Rocha,ella también es madre y siente la injusticia que hay en muchos lugares del mundo; por ello, en el mismo momento en que le hablé de mi proyecto lo hizo suyo y desde entonces trabajamos codo a codo. Es una todo terreno, consigue fondos, medicamentos, y mueve y promueve nuestra ONG como nadie.

Y por último yo, Ada, que pudiendo describirme como al resto del equipo prefiero, en definitiva, reducirlo a deciros que soy una madre que es capaz de empatizar con las madres de Gambia y su preocupación por el bienestar y el futuro de sus hijos.